El candidato de la Fuerza de la Mayoría ha sido acusado a lo largo de estas elecciones como de improvisado, ambiguo y poco claro. Especialmente en la última etapa del proceso eleccionario, donde lo han  interpelado más, ha generado más incertidumbre, incluso cuando responde sin ambigüedades.

“Se nos coló”, “No es el programa definitivo”, “Las propuestas son discutibles” son las frases repetidas

Si tuviéramos que mencionar una de sus primeras alusiones equívocas, podríamos referirnos a su primer documento oficial como candidato, la hoja de ruta que presentó en mayo de este año. Bastaron sólo unas pocas horas para que salieran las primeras objeciones. ¿Qué era eso del “defensor de la audiencia”? ¿Y esa propuesta del tipo de cambio fijo? De inmediato salieron a criticarlo por una ley de medios que sonaba a censura y una política cambiaria delirante. Las respuestas del candidato fueron: “se nos coló”, “no es el programa definitivo”, “las propuestas son discutibles”. Efectivamente, estas propuestas no aparecieron de nuevo.

Más adelante, en un segundo documento programático dado a conocer en septiembre, la candidatura oficialista se planteaba como un gobierno de continuidad. Estaba dispuesto a recoger y profundizar el legado de Bachelet, pero estando “abiertos a corregir lo que la práctica sugiera corregir”. Esto genera dudas automáticas, sobre todo por lo controversiales que fueron las reformas del actual gobierno. Al respecto, el senador por Antofagasta parece apoyar la actual reforma educacional y complementarla con una nueva reforma 2.0, sin cambiar la anterior. Sin embargo, en entrevistas en medios escritos, ha señalado que está a favor del copago y la selección, aunque nunca se ha pronunciado directamente sobre este tema en los debates más importantes.

Aquí, dos ejemplos claros de las incertidumbres en las que nos deja el candidato.

Al parecer, cuando hablaba de “meterse en el bolsillo” de los grandes empresarios, se refería a aplicar la ley de reforma tributaria que entrará completamente en vigencia a contar del próximo año

Reforma tributaria: Ha dicho que debe ser revisada y profundizada de ser necesario. Guillier no sólo apunta a un esquema diferente de tributación para dejar más dinero en las regiones, sino que además señalaba en sus documentos programáticos que era necesario estudiar la posibilidad de avanzar a un régimen de tributación totalmente desintegrado (anteriormente era integrado, y hoy en día es semiintegrado). No obstante lo anterior, Guillier ha dicho explícitamente en el último debate de Anatel que no quiere hacer una reforma tributaria. Al parecer, cuando hablaba de “meterse en el bolsillo” de los grandes empresarios, se refería a aplicar la ley de reforma tributaria que entrará completamente en vigencia a contar del próximo año. Desde ese punto de vista, el próximo presidente de la república se meterá en los bolsillos de los empresarios sin importar de quién se trate, a menos que promulgue una nueva ley que baje los impuestos.

Ahora bien, estas últimas declaraciones fueron hechas en un contexto específico. El senador por Antofagasta ha estado haciendo nuevas promesas para atraer al voto del Frente Amplio, lo que nos lleva a uno de sus últimas y más comentadas promesas.

La condonación del CAE:  Se la prometió al 40% más pobre de la población, fue un compromiso de campaña adquirido especialmente para conseguir el voto de la nueva izquierda. Pues bien, al poco tiempo salió su jefe programático para especificar las condiciones de esta condonación: sería más bien una suspensión,  tendrían que pagarlo las familias si lograsen salir de ese 40% más adelante. Nuevamente el último debate de Anatel sirve de escenario para sus volteretas. Guillier reafirmó que era una condonación, no una suspensión. Se condonaría “para siempre” la deuda de esas familias. Desde entonces, su equipo está trabajando en descifrar la manera de financiarlo, y “juntando la platita”.

Así, ya sabemos un nuevo compromiso que no podrá cumplir: el costo adicional de su programa. Ya no serán 10 mil millones de dólares, y estamos a la espera de conocer su último cómputo.