La vocera ataca día por medio al candidato de Chile Vamos. No es razonable que un ministro de Estado se desligue de sus funciones a tal nivel, financiado por los impuestos de todos los chilenos.

Que Alejandro Guillier es un candidato fome no es novedad para nadie. Una veleta política, que ha necesitado de que sus asesores expliquen casi cada una de sus intervenciones de campaña, y que no ha dado el ancho en esta campaña. Es simplón, poco claro e indefinible: a ratos pareciera ser un concertacionista moderado, y otras veces se calza el disfraz de frenteamplismo radical. Nadie sabe mucho para quién trabaja ni para quién va a trabajar en un eventual gobierno.

Pero lo que realmente llama la atención es quién le ha prestado ropa al senador “independiente”. La vocera Paula Narváez, una del círculo de hierro de la presidente Bachelet. Sabiendo que en ese ámbito lo más importante es la lealtad irrestricta a la jefa de Estado, la intervención permanente de Narváez significa que sus actuaciones responden al llamado de la mandataria.

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Es normal que un gobierno defienda a su candidato de continuidad. Es parte de la política -y de ser humanos- que tengan una predilección especial por quien, se supone, continuará y profundizará su camino. Pero no es normal ni es parte de la política la aparición constante y sin filtro de una funcionaria de gobierno, cuyo sueldo pagamos todos los chilenos, para defender a un candidato, ni menos para que ataque al otro.

La estrategia del gobierno para proteger a su muñeco-candidato se divide en dos frentes. El primero tiene que ver con las giras de inauguración de obras que realiza Bachelet. Por extraña coincidencia, la máxima autoridad y el candidato oficialista siempre calzan en eventos oficiales. Sí, se invita a ambos candidatos. Sí, cada uno puede asistir libremente y es probable que Piñera no haya aceptado las invitaciones. Pero que “justo” coincidan fuera de Santiago la agenda de un candidato y la de la presidenta para actos masivos tiene mal olor y peor cara.

La segunda parte de la estrategia se relaciona con las vocerías de Paulina Narváez. Una revisión rápida de las noticias y pautas periodísticas arroja un dato sorprendente: en promedio, durante las últimas dos semanas, la vocera ataca día por medio al candidato de Chile Vamos. No es razonable que un ministro de Estado se desligue de sus funciones a tal nivel. No es justo.

Si Narváez quiere trabajar para el candidato Guillier, está en todo su derecho de hacerlo. Pero que lo haga a costa de todos los chilenos, usando su tribuna privilegiada y gastando los recursos que captan a través de nuestros impuestos, mejor ahórrese ese tiempo y esa plata y haga como su presidente hizo alguna vez: “Paso”.