Evaluación
[Total: 1 Promedio: 1]

Hay veces que la izquierda nos sorprende. Cuando Eduardo Artés alaba a Corea del Norte o cuando Hugo Gutiérrez  rechaza extraditar un terrorista, hasta al más ferviente admirador de la burocracia estatal debe darle algo de vergüenza ajena el espectáculo que brindan. Pero todas las familias tienen ese pariente estrafalario que, de cuando en vez, produce ciertos problemas en la vía pública y hay que "dentrarlo".

Cuando en el programa Tolerancia Cero el senador Navarro declaró que prohibiría el mercurio en las vacunas, asociándolo con el autismo, estamos frente a algo totalmente distinto. Porque aquí ya nos estamos frente a una discusión intrascendente en los pasillos del Congreso, sino frente a uno de los aspectos más importantes que debe asumir el Estado: la política de Salud Pública. Una política que afecta a miles de personas, muchas de ellas niños.

Por eso resulta increíble que el Senador propusiera eliminar las vacunas porque contienen mercurio, el que "según estudios", provocaría autismo. El mito sin base científica alguna de que las vacunas producen autismo fue uno iniciado y esparcido, entre otros factores, por dos importantes sucesos. El primero es un estudio publicado en una revista por grupos de padres que querían mostrar la relación entre mercurio y autismo. Esta revista no era científica en ese momento(sin revisión de pares). El segundo es un estudio publicado en "The Lancet" que supuestamente habría encontrado relación entre vacunas y autismo. Luego de extensas revisiones, se decubrió que el estudio era falso, obligando al periódico a retractarse. El director de este estudio fue, además, despojado de su licencia médica. Sin embargo, el daño ya estaba hecho:enormes problemas en la Salud Pública a nivel mundial y padres incautos convencidos de que convenía no vacunar a sus hijos.

Enfermedades como el sarampión, la poliomelitis, han podido ser erradicadas solo en base a una efectiva vacunación para toda la población enmarcada en rigurosos estudios médicos constantes hechos a la calidad y efectividad de las vacunas. Resultaría esperable, por lo tanto, que en un tema tan polémico, un candidato leyera más de los informes de la OMS o de la FDA, y menos de las teorías conspirativas en foros de internet.

Muchas veces la palabra "ideología" se usa con liviandad. Por eso, describiremos lo que que aquí ocurre en términos más simples: un senador ignorante, pasando por altos múltiples estudios de calidad reconocida, recomienda tomar medidas que dañarían a miles de niños a través de una política pública de salud absurda. Todo esto, como medio para criticar "a las grandes empresas farmacéuticas abusadoras". Queda claro, sin embargo, quién es el que está abusando de la tribuna que le da su condición de candidato.

Para saber más (en inglés):

-El estudio de Wakefield: revisión en detalle de todos los problemas que tenía el estudio de The Lancet.

-Estudios desacreditados: nueve estudios sobre la supuesta relación entre vacunas y autismo, con sus problemas metodológicos y científicos expuestos.