Evaluación
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Qué otro tema podíamos tocar: beatríz Sánchez y su censura a un panelista en un medio de comunicación por no considerarlo éticamente idóneo para estar en un panel preguntándole a ella, la inmaculada del frente amplio.

Hay varias cosas que decir al respecto. La primera tiene que ver con la facilidad del frenteamplismo para censurar a quienes piensan distinto a la cúpula. Es extraño: Melnick cumple con varios de los requisitos para pertenecer al FA, tiene estudios superiores, fortuna personal, apellido extranjero y barba desaliñada.

Segundo, la actitud de Sánchez muestra claramente la necesidad de despinochetizar la política chilena, sobre todo para la izquierda, que siempre recurre al negocio de la memoria cuando está desesperada. Algún muerto por desenterrar, un archivo secreto, lo que sea, con tal de abrir la vieja herida y cosechar algunos votos.

Pero lo peor de todo esto es la superioridad moral que se atribuye el frente amplio. Una arrogancia infinita, que los hace mirar para abajo a cualquiera que no comparta su estilo o ideas. Jueces de todos, sin responsabilidad alguna, un arranque millenial de creerse limpios de polvo y paja, y sobre todo, de facultades absolutas para condenar al resto al ostracismo por no ser suficientemente puros como ellos.

Esa vocación de minoría, de cerrazón ideológica, es la jaula que condena a Giorgio y sus boys.