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“Preservar la unidad del sector” es un mantra bien repetido en la derecha. Sebastián Piñera, por ejemplo, lo rezó cuando gano las primarias en octubre de este año . El año pasado José Manuel Ossandón decidió no lanzarse a la primera vuelta presidencial e ir a las primarias de Chile Vamos por lo mismo . Justamente, el año 2015, para preservar la “unidad” del “sector” es que se justificó dar por muerta a la vieja “Alianza por Chile” y se recibió con bombos y platillos al renovado “Chile Vamos” .

Lo cierto es que la “unidad del sector” ha sido tema en la derecha desde siempre

El 2014 un grupo de parlamentarios jóvenes de la derecha reclamaba más espacios de liderazgo alegando que la “unidad del sector” descansaba sobre la defensa de la libertad . El 2005, Joaquín Lavín reconocía su derrota en la carrera presidencial frente a Sebastián Piñera, de nuevo invocando la misma oración , a pesar de que unos meses antes le enrostró al empresario que la intempestiva forma de entrar en la competencia, precisamente, dañaba la “unidad del sector” . Cuestión que hizo el mismo Sebastián Piñera el año 2001, apuntando a Pablo Longueira, cuando la UDI forzó el retiro de su candidatura senatorial por la Quinta Región Costa .

Así, suma y sigue. Lo cierto es que la “unidad del sector” ha sido tema en la derecha desde siempre. Eugenio Lira Massi dice de los senadores del Partido Nacional en su libro “La Cueva del Senado y los 45 Senadores”: “El peor error fue unirse. Ellos lo deben saber, pero ahí están sus seis senadores actuando de acuerdo y pensando distinto”. Con todo, el rosario de la “unidad” ha dado algunos frutos: el “sector” va encaminado a ganar una segunda elección presidencial, ha mostrado más disciplina que la izquierda a la hora de proponer una planilla de parlamentarios y viene energizado por la victoria en las elecciones municipales. Todo, en un contexto donde el modelo político y económico defendido por él ha tendido a perpetuarse, al menos, en lo esencial.

Sin embargo, hace algunas semanas el “sector” se enfrentó con el que, probablemente, será el reto más duro para mantener su “unidad”. El comunicado del Tribunal Constitucional que informa acerca del rechazo del requerimiento de inconstitucionalidad presentado por parlamentarios de Chile Vamos dejo al descubierto el frágil equilibrio entre las fuerzas que lo componen. Así, mientras Lily Pérez lo celebraba como un gran triunfo para las mujeres, Iván Moreira dijo que ese fue un “día negro”. José Antonio Kast prometió derogar la ley y un grupo de diputados de Chile Vamos pidió a su candidato presidencial revisarla. Sebastián Piñera, mientras tanto, esbozó un escueto “siempre voy a estar a favor de proteger la vida” y poco dijo frente al hecho de que dos ministros ligados a él hayan votado por rechazar el recurso.

El comunicado del Tribunal Constitucional dejo al descubierto el frágil equilibrio entre las fuerzas que componen Chile Vamos

Claramente, “abortizar” toda la carrera presidencial podía ser más costoso para las pretensiones del “sector” que este shock que, siendo rudo, cierra el asunto. Es así como Hernán Larraín actúa con la habilidad del experimentado: dice que acata el fallo, a pesar de golpear duro el derecho a vivir. A renglón seguido, señala que el proyecto se mantendrá en el próximo gobierno y que plantear su derogación, siendo ésta deseable, es populismo y utopía. El tema ya se perdió. Así que, cerremos el asunto y sigamos viendo cómo ganar esta elección.

El problema es que, quizás, esta sea una grieta demasiado profunda en la estructura del “sector”. Todas las alusiones que se hacen a su “unidad” mencionadas al principio tienen en común que se invocaron para justificar alguna movida política. Levantar o bajar a tal o cual candidato. Justificar una victoria o una derrota. Abrirse espacio en los congestionados pasillos del poder partidario. La crisis que se avecina con la aprobación del aborto es de otra naturaleza: es ideológica. No es secreto para nadie que la “unidad del sector” descansa sobre el sacrificio de ciertos grupos que lo integran, como los militares en retiro, el mundo evangélico o los propietarios de campos en la Araucanía. Son “el voto cautivo”. La celebración de Amplitud, el silencio de Evopoli y la tibieza de los partidos tradicionales de derecha, así como la de Sebastián Piñera, puede terminar de espantar a aquellos conservadores y católicos que aún se sienten parte del “sector”.

El problema es que, quizás, esta sea una grieta demasiado profunda en la estructura del “sector”. Todas las alusiones que se hacen a su “unidad” mencionadas al principio tienen en común que se invocaron para justificar alguna movida política

La habilidad de los dirigentes de la derecha será fundamental para evitar que se termine por fraccionar al “sector”. Pero, con José Antonio Kast haciendo una firme campaña por rescatar a los “sacrificados” y con Sebastián Piñera coqueteando con Amplitud y Ciudadanos, la tarea se vuelve algo sobrecogedora y bien podrá perdurar durante todo el próximo período presidencial. Lo que ya no se puede negar es que la respuesta pavloviana de “unidad del sector” para evitar todo tipo de disenso ya no soporta más repetición. Y esto, de forma inevitable llevará al “sector” a preguntarse si es que vale la pena seguir unidos o, incluso, si aún podemos hablar de nosotros como “sector”.

Comments

  1. Buena columna.
    Con un creciente grupo en la sociedad que económicamente no se siente representado con las ideas de la concentración ( o como quieran llamarse ahora) pero que en asuntos morales/sociales son liberales (y muchos agnósticos/ateos), es difícil mantener la “unidad del sector” debido a que ellos históricamente han votado por RN sin sentirse 100% identificados …

    saludos

    1. Gracias Matias por tu comentario. Efectivamente muchas de las categorías de los antiguos partidos políticos están en tensión con la renovación de la política chilena.

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