Evaluación
[Total: 2 Promedio: 3]

Gran revuelo causo la reciente idea del Senador Alejandro Guiller de “disolver” el Tribunal Constitucional. Pero en honor a la verdad, esta mala idea es muy vieja en la izquierda chilena, tan antigua como el debate parlamentario que precedió a la reforma constitucional que creara un Tribunal Constitucional en 1970.

            La idea de una Magistratura Constitucional en Chile nace de los planteamientos de destacados juristas de la época, la mayoría vinculados a la Democracia Cristiana, como los profesores Jorge Guzmán Dinator, Alejandro Silva Bascuñan o Francisco Cumplido. Fue el ex Presidente Eduardo Frei Montalva quien recoge esta idea y logra aprobar una serie de reformas constitucionales, entre ellas la consagración de una Magistratura Constitucional en nuestro país.

            Durante el transcurso del debate, la izquierda chilena voto en bloque en contra de la creación de un Tribunal Constitucional, siendo muy ácida en sus críticas. Al respecto podemos citar al senador Luengo del Partido Radical: “Resulta, entonces, que para el Parlamento, donde reside esencialmente la soberanía popular, habrá un tribunal que será como una especie de ángel guardián de la Constitución Política y que siempre le estará diciendo qué cosas pueden o no pueden aprobarse en una iniciativa legal. En estas condiciones, el Parlamento, que se ha estado despojando de sus facultades y cayendo de rodillas ante el Ejecutivo, también estaría sujetos al tutelaje del Tribunal Constitucional que se desea crear” (Congreso Pleno, 29 de diciembre de 1969).

            Lo anterior pone evidencia que esta idea no tiene nada de nueva. Pero también deja en claro que el candidato de la Nueva Mayoría Alejandro Guiller se alinea con las ideas más extrema de la izquierda chilena, aquella que parece no haber evolucionado desde 1969. Esta involución es bastante curiosa, considerando que hace solo 12 años atrás, la izquierda chilena, en ese entonces una moderada social democracia moderna encabezada por el ex Presidente Ricardo Lagos, no solo acordó mantener el Tribunal Constitucional, sino que decidió ampliar sus atribuciones y mejorar su integración, incorporando a los tres poderes del Estado en la designación de sus ministros.   

            Incluso la propuesta de “disolver” el Tribunal Constitucional por parte del senador Guiller se queda corta en su ánimo de ser un “continuador” de las reformas de la Presidenta Bachelet, las que valga destacar son muy impopulares, lo que justifica la constante caída en las encuestas del candidato Guiller. En efecto, ni en el programa de la Presidenta Bachelet[1] ni en dos mociones parlamentarias de diputados de izquierda[2] se propone disolver el Tribunal Constitucional, sino que el reproche se circunscribe, con matices, a la eliminación de una de sus facultades: el control preventivo.

            La revisión judicial de la constitucionalidad de las leyes es un lugar común en toda democracia constitucional que se aprecie como tal, a partir de dos hitos relevantes: la sentencia de la Corte Suprema de EE.UU en el caso Marbury v. Madison (1803) primera vez en que se dio este tipo de revisión en el mundo; y de la creación de Tribunales Constitucionales por parte del jurista Hans Kelsen en el siglo XX. Estos tribunales adquieren mayor importancia, dado el rol relevante que tiene la protección de los derechos humanos, luego de los horres vividos durante la Segunda Guerra Mundial.  ¿El senador pretende romper esta tradición jurídica? La idea de “disolver” el Tribunal Constitucional es una muestra de una falta de buen juicio del candidato y de la necesidad de que los chilenos no lo elijan como Presidente.

            En conclusión, la idea del Senador Guiller es una vieja y mala idea. A pesar de la sorpresa que pudiese haber manifestado la opinión pública, este planteamiento no tiene nada de novedoso. La idea de eliminar el Tribunal Constitucional ha estado en la mente de la izquierda más dura desde hace mucho tiempo, ya que ellos no quieren limitaciones a su poder al momento de lograr el control del Estado. Es una lástima que el senador Guiller se aleje de la tradición institucional que exhibió la social democracia encabezada por el ex Presidente Ricardo Lagos, quien no solo valido este institución, sino que la reforzó.

[1] La Nueva Constitución debe hacerse cargo de que el Tribunal Constitucional es una institución contra mayoritaria, pues tiene el poder de contrarrestar decisiones democráticas (…) se hace imperioso suprimir las competencias de control preventivo de constitucionalidad (P. 34. Programa de Michelle Bachelet, Chile de Todos. 2014-2018)

[2] Modifica la Carta Fundamental en materia de atribuciones del Tribunal Constitucional, para eliminar el control preventivo de constitucionalidad de las leyes (Boletín N°11099-07) (Moción Diputados: Aguiló (IZ), Cariola (PC), Carmona (PC), Gutiérrez (PC), Núñez (PC), Teillier (PC) y Vallejo (PC)).

Reforma constitucional que sustituye cada uno de los Capítulos de la Carta Fundamental (elimina el control preventivo obligatorio) (Boletín N°10193-07) Andrade (PS), Ceroni (PPD), y Schilling (PS).

 

Foto: www.tribunalconstitucional.cl